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Los martes de una blogger

Hoy he decidido liarme la manta a la cabeza y empezar a escribir sobre esas cosas que tanto me irritan, en vez de quejarme a la persona que tengo al lado y freírle el cerebro, desde este precioso atril de blogger que tengo.

Y voy a hablar de cuánto odio los martes.

Para odiar un martes bien, antes hay que haber experimentado el amargor del lunes que, por cierto, en comparación, es de risa. No tiene nada que ver, de verdad.

El lunes tienes que escuchar cientos de veces “¿Cómo estás? ¿Qué tal el finde?”. ¿Cómo voy a estar? ¡¡¡JODIDO!!! Igual que tu cerebro balbuceando chorradas. ¿Qué tal mi fin de semana? Pues una mierda porque ESTABA DESEANDO LLEGAR A LA OFICINA Y VER TU CARA MIENTRAS ME PREGUNTAS COSAS ABSURDAS.

Pero pasado ese momento, el día no puede sino mejorar. Lo que me preocupa de verdad, el auténtico obstáculo de la semana es sobrevivir al martes. Ese día infernal para el que ningún gurú de la autoestima te prepara.

Tienes todo el domingo para mentalizarte de que al día siguiente vas a pasarlo regular. Pero, ¿quién te prepara contra un martes? Ese absurdo día entre el lunes descafeinado y el miércoles, auténtico comienzo del tobogán hacia el fin de semana. El que lo inventó, debía tener problemas de carencia afectiva para inventarse ese día hueco, vacío de cariño y de utilidad y, sobre todo, lleno de marrones.

blogger en apuros
Blogger en apuros

¿Os habéis fijado en la increíble cantidad de marrones que pueden surgir a lo largo de un martes? Es como si fuera el vertedero de la semana.

Bueno, pues ya está esto “despachao”. Fantástico todo. Desde este pozo de rencor, os deseo un Feliz Martes, gordis!!!

 

Ana Banana